Las Llaves

De pequeño no tenía ninguna llave. Qué ilusión le hacia el llavero de su padre. Su juventud, sin llaves.
Llegó a mayor, y se compró un coche y un piso y una honradez y una toalla, todo con sus respectivas llaves.
Encorvado, paseaba un día abrumado por el peso de su llavero, cuando se murió a la edad de sesenta y siete llaves.

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