TOCADO DE LA RUTINA

RUTINA

1
No hay otra manera de lavarte, por más que a imaginar te pongas, que recoger el agua con las manos en forma de cuenco, y abofetearla contra la cara.

2
Pues si con el cuenco acariciaras tu rostro, llorando sobre tus brazos, el agua se vertería.

3
Y si entornaras algo tus dedos, llovería en el lavabo, a modo de regadera.

(continuará)

Del libro: Tocado de la Rutina
Editorial Devenir
Madrid 1997

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